Manhattan

Ayer tenia una melancolía enorme, enorme, de esas veces en que cualquier cosa te puede hacer llorar, es que era 24 de diciembre, es que estos días me hacen sentir así, es molesto pero a la vez es como una tradición mía, algo a lo que estoy aferrada, sea feliz o no, mi día fue casi un desperdicio total, dormí hasta tarde, muy tarde, estuve en la computadora, como cada día de mi vida, por cierto, que vacío es eso.


Me sentí mucho mejor cuando me levanté, después me sentí muy mal, mamá dijo que se me había bajado la presión, otra vez, me bañe, perdí mi arete. 


Llegó mi familia, intercambie regalos, cené, me acosté, escribí.


Hace un año estaba aun con mi familia, mandaba muchos mensajes, recibía muchas llamadas, comía mucho, cantaba muchas canciones, bebía mas de lo que debía y pensaba mas de lo que ahora pienso. Hace un año me regalaron un disco muy bonito.


Ya ha pasado una semana que estamos de vacaciones, la semana siempre pasa tan rápido, el tiempo siempre pasa tan rápido, la melancolía pasa tan rápido, pero ella vuelve, siempre vuelve, siempre.

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