Día común
Abrí los ojos y con la poca claridad que entraba por la ventana me di cuenta que tenía un dolor de cabeza soportable, sí, pero molesto. Intenté levantarme para buscar alguna pastilla, no pude, el pecho me dolía tanto, el alcohol y la tos jamás se llevarán bien. Busqué mi celular bajo la almohada, revisé los mensajes, nada importante como siempre, siempre tan deprimente.
Me levanté por fin, me puse los calcetines al revés y me enfundé en una cobija pequeña, me puse los lentes .
Con el cabello hecho un nido de aves me preparé un café y casi lloro cuando descubrí que no había leche para mi café, una semana ya y no había leche. Volví de malas a mi cuarto bebiendo el café, tengo que decir que bebí de muy malas aquel café. Cuando entré a mi habitación entendí que mi vida estaba llena de eventos desafortunados porque siempre me levantaba del lado izquierdo de la cama, infelizmente el lado derecho de la cama está contra el muro. Terminé mi café y boté la taza en el restirador, "eso es pura estupidez" fue lo único que pensé y volví a mi cama.
Di vueltas en la cama y no conseguí volver a dormir, era cerca del medio día. Saqué pluma y el cuaderno de apuntes, quise escribir todas las cosas que tengo en mente desde hace varias semanas. Sonó mi celular, eras tú. Contesté el mensaje y volví al papel, no sé cuantos minutos pasaron y no pude concretar una linea. Abandoné el cuaderno y el cuarto también. Busqué comida en el refrigerador, no tenía hambre así que lo volví a cerrar. El dolor en el pecho apenas me permitía respirar y toser ya era una tortura.
Te envié un par de mensajes mas y me senté en la orilla de la cama. No sé cuantas hojas hice bolas, cuantos libros bote por no poder leerlos, cuantas veces le cambié a la televisión porque me aburría, cuantas veces me acosté y me volví a levantar de la cama. Me desesperé porque no entiendo que es lo que pasa, no entiendo como es que puedo extrañarte tanto.
No tenía hambre, estaba enferma y no estabas acá. Pensé en fumar un cigarro pero intento dejarlo. Vuelvo a la cama, sin ti para acomodarme y que me cuentes cosas que no entiendo, escucharte, ver una película juntos, mi serie de televisión favorita o simplemente dormir toda la tarde, aunque para ti eso sea una perdida de tiempo.
Te has ido tan pocos días sin embargo te extraño como si hace meses no te viera, extraño que me duela el estomago de tanto reír, que te pases los topes sin frenar, el sueño que me da después de comer como si no hubiera mañana contigo, extraño el camino a tu casa y a tu hermanita acostada entre los dos, extraño tu enojo al quedar atrapados en el tráfico y que cada que encuentras medio limón, te lo comes.
Quisiera que al menos una parte de ti se hubiera quedado acá para hacerme compañía.
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