Rues
Me siento en la banquita de madera del que ahora es mi café favorito y hay tan poca gente en la calle, es tan temprano, el frío me recorre los nudillos mientras sostengo el cigarro a punto de llegar a mis labios.
Voy probando el café y el cigarro al mismo tiempo y cierro los ojos para sentir el viento en mi fleco que a esas horas de la mañana está muy despeinado o cayendo sobre mis ojeras, que cada vez son mas grandes porque ya es rara la noche en la que duermo lo debido. A veces el sabor es mas fuerte, a veces es tan débil, a veces presente, a veces no y de eso depende el número de suspiros y sonrisas bobas que tenga en el día. Mientras camino por las calles que me han visto transitar desde mi nacimiento y voy descubriendo como las cosas poco a poco van cambiando, a veces sin que me de cuenta. Camino sobre esas calles y voy llenando los pequeños baches en las calles con recuerdos y secretos que sólo ellas sabrán guardar, los voy guardando el el camino porque sé que si los llevo conmigo tarde o temprano me van a abrir la cabeza para escapar, aunque sería preferible que escaparan por una descalabrada a que escaparan por mi boca en forma de gritos y todos se enteraran.
Me siento en la banquita de madera del que ahora es mi café favorito y veo pasar a la gente, cada una rellenando pequeños baches en las calles, sonrío y bebo café, quisiera tomarte un poco de la mano pero solo eres el humo de mi cigarro.
Voy probando el café y el cigarro al mismo tiempo y cierro los ojos para sentir el viento en mi fleco que a esas horas de la mañana está muy despeinado o cayendo sobre mis ojeras, que cada vez son mas grandes porque ya es rara la noche en la que duermo lo debido. A veces el sabor es mas fuerte, a veces es tan débil, a veces presente, a veces no y de eso depende el número de suspiros y sonrisas bobas que tenga en el día. Mientras camino por las calles que me han visto transitar desde mi nacimiento y voy descubriendo como las cosas poco a poco van cambiando, a veces sin que me de cuenta. Camino sobre esas calles y voy llenando los pequeños baches en las calles con recuerdos y secretos que sólo ellas sabrán guardar, los voy guardando el el camino porque sé que si los llevo conmigo tarde o temprano me van a abrir la cabeza para escapar, aunque sería preferible que escaparan por una descalabrada a que escaparan por mi boca en forma de gritos y todos se enteraran.
Me siento en la banquita de madera del que ahora es mi café favorito y veo pasar a la gente, cada una rellenando pequeños baches en las calles, sonrío y bebo café, quisiera tomarte un poco de la mano pero solo eres el humo de mi cigarro.
Comentarios
Publicar un comentario