Valentía
Era tarde ya y yo aún no me levantaba de la cama cuando escuché muchos pasos en la escalera, sonaba como si un ejercito intentara bajar por las escaleras de madera en tiempo récord. Era una prisa que recocía, se la llevaban de nuevo pero esta vez en sueño profundo.
No recuerdo si volví o no a dormir, me apagué y volví a la realidad cuando el teléfono comenzó a sonar desesperadamente, la noticia era solo la confirmación de lo que ya sabíamos.
No voy a mentir, lloré, y con la primera lagrima ella subió al pedestal de mis héroes. Sabía que era lo que más deseaba, sabía que lo había intentado mucho, sabía que no resistiría mas, sabía que ella era tan valiente y sin embargo lloré porque con ella se iba una parte de mi que era imposible compartir con alguien mas.
Hoy, a la distancia aún la extrañan en casa, a veces lloran y a veces ríen con algún recuerdo. Hasta hace poco aún recibíamos llamadas que preguntaban por ella, envidio y me siento orgullosa de su valentía y estoy mas que segura que el abuelo la felicitó por ello al volver a tomarla de la mano.
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