Pantalón roto
Hay muchas cosas que vienen y van. El péndulo del reloj en la casa de los abuelos, las olas del mar al romper en la playa, la cuna de un niño, los columpios, las escaleras eléctricas, las modas... algunos dicen que hasta la historia se repite; pero hay una cosa que viene y pasa, no se detiene y mucho menos vuelve, el tiempo.
Acaba de pasar un año mas, comienzan a repetirse los meses y los días en el calendario pero nunca son los mismos, cambia el numero de velas en el pastel, aumentan las canas en el cabello, cambian las escuelas, los trabajos, los rostros de los amigos, las sonrisas, los abrazos, cambia nuestra manera de amar. Los niños se vuelven adultos y los adultos comenzamos a volvernos viejos y estos a su vez por naturaleza comienzan a desaparecer.
Cambian las canciones en nuestra lista favorita y nuestros zapatos, leemos libros distintos, aunque hay que aceptar que hay lecturas que nos atrapan toda la vida. Cambia el mundo, cambiamos nosotros, las estaciones y la teoría de como se formó el universo; y el tiempo, el tiempo sigue su rumbo guardando nuestras vidas en las bolsas de su pantalón... afortunada o desafortunadamente, lleva un agujero en una de sus bolsas, va dejando un caminito de recuerdos que nosotros vamos recogiendo y guardando en la bolsita de nuestros pantalones.
Acaba de pasar un año mas, comienzan a repetirse los meses y los días en el calendario pero nunca son los mismos, cambia el numero de velas en el pastel, aumentan las canas en el cabello, cambian las escuelas, los trabajos, los rostros de los amigos, las sonrisas, los abrazos, cambia nuestra manera de amar. Los niños se vuelven adultos y los adultos comenzamos a volvernos viejos y estos a su vez por naturaleza comienzan a desaparecer.
Cambian las canciones en nuestra lista favorita y nuestros zapatos, leemos libros distintos, aunque hay que aceptar que hay lecturas que nos atrapan toda la vida. Cambia el mundo, cambiamos nosotros, las estaciones y la teoría de como se formó el universo; y el tiempo, el tiempo sigue su rumbo guardando nuestras vidas en las bolsas de su pantalón... afortunada o desafortunadamente, lleva un agujero en una de sus bolsas, va dejando un caminito de recuerdos que nosotros vamos recogiendo y guardando en la bolsita de nuestros pantalones.
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