La sentencia

"Si no está contigo es porque no le convences".
Una sentencia así no es fácil de aceptar, aunque puedo comprenderlo. 
Lo comprendí desde aquella noche en que te levantaste de la cama, te pusiste las botas y comenzaste a sacar tus cosas del closet. Tenías el cabello muy corto, y te temblaban los labios, los ojos llorosos pero no importó, subiste al auto y te fuiste. 
Demasiada honestidad, preocupación, amor, demasiada inseguridad quizá. Ha pasado mucho tiempo y sigo sin saber qué fue lo que no te convenció en realidad. 
Pasé muchas noches haciendo listas en mi mente de todo lo que hice mal, contaba y contaba hasta quedarme dormida o hasta olvidar la cuenta y volver a empezar. Quise cambiar mis defectos pero me di cuenta que muchos eran mis mayores virtudes y viceversa. Te pedí que tomaras de nuevo pensando que todo había sido una decisión apresurada en un mal momento pero me quedé con la mano estirada.  
Quise ser otra persona para tratar de convencerte hasta que me di cuenta que yo era feliz contigo porque no tenía que convencerme de estar contigo, solo quería hacerlo; porque podía ser débil o fuerte, porque podía dormir o hacer tarea a tu lado y era feliz; porque podía ser yo, así me convencí de que no había manera de convencerte porque, sencillamente, seguía siendo yo. 

Comentarios

Entradas populares