Fountains & tramways

Una tarde se citaron, se citaron en una calle vieja del centro de la ciudad, una de esas calles que no conoce el asfalto, donde aún permanecen los palacios, recuerdo de aquellas personas adineradas que los mandaron construir, palacios que hoy solo sirven para causar lastima a todo aquel arquitecto que pasa y se lamenta que tan bella construcción esté en tan mal estado. 
Era un día de lluvia, de esos que avisan que el verano está próximo, la lluvia que siempre viene, limpia la vista y hace resaltar los colores de todo a su paso, lluvia que es capaz de sacar un olor a fresco, aun en el centro de la ciudad. 
Sin decir palabra alguna entraron a las enormes librerías, con los estantes tan altos que no se alcanza a leer el nombre de los títulos que se encuentran próximos al techo, con ese olor a papel viejo y amarillo. Entraron al lugar donde el tiempo no parece pasar, con la esperanza de no ser arrebatados por él. 

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