El aprendiz

No necesito que digas todo lo que he imaginado tantas veces, porque son palabras que he puesto en tus labios, en cada uno de mis sueños. No necesito siquiera que me toques. 
Necesito que me mires y que con una mirada me lo digas todo, si me quieres aunque sea un poco o si nunca lo hiciste. También, si no es mucho pedir, cuando nos digamos adiós me mires con la ternura con la que solías hacerlo para que así pueda guardar el recuerdo perfecto de esa última mirada. 

Me disculpo, como alguna vez lo hice, por ser tan insistente con esto. Pido perdón también por todas las veces que no correspondí las cosas lindas que decías o escribías, mi intención nunca fue comportarme de una manera grosera, espero nunca llegaras a pensar que no merecías un halago de vuelta, pasa que yo no supe comportarme frente a alguien como tú. Mereces todos los halagos del mundo y las palabras mas bellas jamás dichas antes. 

Si algún día llegaras a leer esto, también he de agradecer tu paso por mi vida, porque gracias a todo esto aprendí  a callar para no molestar a alguien más. Aprendí a controlar todo lo que sentía para no salir corriendo a decírtelo y muy probablemente molestarte con todas estas tonterías. Porque por primera vez alguien me importo tanto que fui capaz de callar todo y de no comportarme de una manera egoísta. 

Comentarios

Entradas populares