Cachitos del recuerdo
Han pasado muchos días desde la última vez que nos despedimos, pasó un invierno, una primavera y pronto serán dos veranos, el otoño no contó porque apenas pude permanecer despierta. Me hubiera gustado ver como reaccionaba tu cabello con los vientos de octubre, no sé hace cuantos días nos dijimos adiós.
Todos siguen preguntando por ti y nadie sabe en realidad que fue de nosotros, solo logran ver como a veces, por las bolsitas del pantalón, se me caen cachitos del recuerdo. Algunos nos recuerdan en la biblioteca, recuerdan nuestros ecos murmurando entre los pasillos, me pregunto si esos ecos continúan encerrados en nuestra sección favorita. Sobrevive también el recuerdo de tu mano tomando la mía y el ruido de nuestros pasos saltando los charcos durante la lluvia.
No sé cuanto tiempo ha pasado pero ya no digo mucho sobre nosotros dos, quiero recordar solo la parte en la que fuimos felices y quiero pensar que todo lo que vivimos valió la pena porque me hizo tan fuerte tu presencia que pude soportar tu partida.
Los primeros días lloré mucho, tengo que aceptarlo, no entendía porque nos habíamos encontrado para tener que separarnos y entre más te quería, menos era capaz de razonar, así que no puse mas resistencia.
Las semanas transcurrieron tan normales como pueden ser después de perder a alguien, hasta que llegó tu mensaje de despedida, despedida que llegó demasiado tarde porque a mi me faltó valor para buscarte en el aeropuerto y a ti te faltó valor para despedirte a tiempo. Seis meses y ahí estabas tú, volviéndote a tu ciudad, donde todos te esperaban y a donde te era una obligación volver si querías continuar tus sueños.
Como ya dije, me faltó valor para correr dentro del aeropuerto, me era imposible imaginar decirte adiós, en vez de correr hacia ti, corrí a esconderme pensando que cuando dejáramos de tocar el mismo suelo las cosas ya no me iban a doler.
Nunca me perdonaste la cobardía, no sé sí a ti te costó trabajo subir al avión o sí desde la ventana buscaste mi casa dentro de la gran mancha o si recordaste la película que vimos y no entendimos.
No sé sí tú me buscaste entre la gente en el aeropuerto, lo que sí sé es que te marchaste, me quedé acá esperando ser felices, esperando nunca olvidar, esperando poder vivir dentro del sueño que fue conocerte.
18 de febrero
Comentarios
Publicar un comentario