Destino, casualidad y necesidad.
Desde niños vamos construyendo historias y nos vamos llenando de creencias que mas tarde la cercanía a la edad adulta comienza a destruir poco a poco. Una de estas creencias es que el destino no existe, que hay casualidades, y no hay que aferrarnos a pensar que todo lo que hagamos ya está dicho o escrito en algún rinconcito del universo.
Hace un par de años me tropecé con un hombre al principio creí que me odiaba, hecho que tiempo después él mismo desmentiría. Tropecé con él y dudé tanto de mi, dudé de mis capacidades, de mi carácter, de mi propio mundo. Me dio el paso a un camino que había estado buscando y prendió una luz en medio de su propia oscuridad para mostrarme por donde podía conducirme. Durante el trayecto fui descubriendo mas de él, le fui contando de mi y mientras yo trataba de seguir el camino él me ayudaba ponerle orden a todo lo que le contaba. El camino es largo, me di cuenta desde el principio, le dije en algún momento, fue entonces que nos detuvimos en seco y vi como el camino desaparecía, me angustié tanto, pensé en quedarme ahí, pensé en volver y de pronto entendí que era el momento en el que debía comenzar a avanzar sin camino, que me tocaba a mi encontrar el lugar por donde debía conducirme. Fue entonces que entendí que de ahora en adelante él me acompañaría y me ayudaría con el conocimiento de tantos años abriéndose paso él mismo.
Comencé a caminar y tengo tanto miedo, pero no estoy sola, y así sea destino o casualidad haberme tropezado con él aquel día, es justo lo que necesitaba, es justo lo que estaba buscando, él sabe lo que yo necesitaba conocer, me mostró justo el camino que quería y necesitaba recorrer, se convirtió en el maestro y en la persona que quería y necesitaba para entender lo que de otra manera jamas hubiera podido.
Hace un par de años me tropecé con un hombre al principio creí que me odiaba, hecho que tiempo después él mismo desmentiría. Tropecé con él y dudé tanto de mi, dudé de mis capacidades, de mi carácter, de mi propio mundo. Me dio el paso a un camino que había estado buscando y prendió una luz en medio de su propia oscuridad para mostrarme por donde podía conducirme. Durante el trayecto fui descubriendo mas de él, le fui contando de mi y mientras yo trataba de seguir el camino él me ayudaba ponerle orden a todo lo que le contaba. El camino es largo, me di cuenta desde el principio, le dije en algún momento, fue entonces que nos detuvimos en seco y vi como el camino desaparecía, me angustié tanto, pensé en quedarme ahí, pensé en volver y de pronto entendí que era el momento en el que debía comenzar a avanzar sin camino, que me tocaba a mi encontrar el lugar por donde debía conducirme. Fue entonces que entendí que de ahora en adelante él me acompañaría y me ayudaría con el conocimiento de tantos años abriéndose paso él mismo.
Comencé a caminar y tengo tanto miedo, pero no estoy sola, y así sea destino o casualidad haberme tropezado con él aquel día, es justo lo que necesitaba, es justo lo que estaba buscando, él sabe lo que yo necesitaba conocer, me mostró justo el camino que quería y necesitaba recorrer, se convirtió en el maestro y en la persona que quería y necesitaba para entender lo que de otra manera jamas hubiera podido.
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