Teoría de la relatividad
Pasan meses y se siente como si no hubiera hecho nada. He logrado cosas que pensé jamás lograría, cosas que veía muy lejos. He hecho sentir orgullosa a mi madre, he consolado las lagrimas de amigos, he dado consejos que han funcionado, he hecho sonreír a muchas personas.
Nada me basta, porque por mas cosas buenas que pasen en meses siento que nada ha sido tan importante.
Hay veces en la vida, que como ahora, pasan semanas, meses y hasta años sin que nada llegue a abrazar y sacudir la vida. Todo lo que se hace es para pasar el día esperando que llegue pronto la hora de dormir, esperando el siguiente día para continuar la rutina. La costumbre de la rutina, ni buena ni mala, nada nuevo que platicar, nada nuevo que escuchar. Como siempre suele suceder, cuando estas mas inmerso en la rutina llega algo, algo grande y efímero.
Toda la felicidad que no has tenido, las sonrisas que has guardado y la libertad que has perdido encerrándote en ti mismo, todo llega de golpe y vuelves a sentir el corazón dentro del pecho. Llega cómo una luz muy brillante, tan brillante que no puedes descifrar la forma de aquello que la irradia.
El precio que debe pagarse es alto. Cuando por fin descubres la forma y sientes que puedes tocarla con las manos, desaparece. Notas que ese momento solo ha robado una pequeña parte de la ahora "maldita" rutina.
Por momentos tan felices debes pagar el precio que consiste en volver a la rutina pensando en cada momento lo que paso. Pensando en lo perfecto que fue y en lo poco que duró, pensando que duro tan poco y fue tan perfecto que parece una creación de la mente, pensando que como creación de la mente pudo no ser real.
"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante"
Oscar Wilde
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