Volverse a casa
A veces nos alejamos de casa, por horas, días, meses y hasta años. Aunque nos encontremos en un lugar seguro y cómodo cada tanto nos ponemos a pensar como irán las cosas. En el fondo, sabemos que al regresar ya nada será igual.
Ésta vez volví a casa y las cosas ya no eran iguales, sólo me ausenté un par de días.
Esta noche no escribiré con sentido, porque lo perdí.
Te vi. Escribiendo unas lineas en una libreta vieja, con un papel que recuerda a las cartas de los abuelos. Ahora que lo pienso, no te traté como debía, me porté mal. Los zafiros en tu rostro. Sentado sólo. Un día perfecto para mi, un día con lluvia. La vida se burló de mi y rompiste mi frialdad. Puedo escribir eternamente, pero no tendría sentido. Tu, como la primera luz del día. Luz que dura un rato, luz que al desaparecer me roba el aíre. Estaba cerrada al mundo cuando te vi. Fumamos juntos sentados. No sabes cuantas ganas tenía de vivir. Seguías escribiendo, una letra caligráfica, como la mía. Me fui para no molestar, jamás quise alejarme para siempre. Espero te guste este lugar. Llevabas un suéter azul que nunca volví a ver. Tampoco a ti.
Volví y ya no estaba. La última vez que le vi ya no estaba bien y yo simplemente me detuve a sonreírle y seguí caminando. Nunca pensé que después de ese momento ya nunca volveríamos a cruzar miradas. Pasaron tantos años desde el día que llegó. Lo pienso y no puedo aceptarlo, siento que saldré, estará ahí y todo habrá sido un mal sueño.
Quisiera que estas dos situaciones desaparecieran ya, que todo sea un maldito sueño, que siga hundida en la borrachera de año nuevo. Los extraño, a los dos, porque para querer no se necesitan años, porque es peor cuando alguien se marcha sin despedirse, siempre quedará un vacío.
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