Respuesta
Tenia las manos llenas de pintura y la cara llena de lagrimas. Perdí la cuenta de los días en que despertaba preguntándome si mis palabras y acciones habían sido las correctas y si gracias a ellas estaba en éste punto muerto. Ya no había lugar hacia donde caminar. Doloroso era pensar hasta que punto yo era culpable de todo aquello y lo más desesperante era encontrar un lugar donde sentirme bien.
Perdí el sueño, el hambre y las ganas de hacer cualquier cosa. Quise gritar y la voz no me salió, quise correr pero ya no tenía fuerzas, quise querer pero no había en quien confiar.
Llegué tarde a muchos lados con mis preguntas y disculpas, derramé todas las palabras guardadas y pensé sentirme mejor. Preguntas y respuestas llovieron después de meses.
Quisiera poder decir que después de todo aquello el sueño y el hambre volvieron pero no fue así, aun huyo de preguntas porque no quiero obtener respuestas.
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