Santiago

Ojalá un día, en un futuro, me dejes contarte como fue que mi vida cambió cuando llegaste a ella.  
La primera vez que te vi era una noche lluviosa de septiembre, muy cerca de mi cumpleaños. Llevaba un vestido y mucho frío en las piernas, las uñas mal pintadas y el cabello enredado. Recuerdo haberte visto dormir por casi una hora sin atreverme a tocarte. Cuando por fin despertaste lo primero que hiciste fue sonreír y después de esa sonrisa vinieron mil mas y llenaste mi casa de risas. Me llenaste de risas, me llenaste. Llenaste mis tardes cuando no quería mas que llegar a dormir la siesta contigo y nos llenamos las manos de tierra en los juegos del parque. Esperábamos la noche viendo películas tirados en el piso. 
Ojalá no olvides pronto nuestras horas dibujando, las mil fotografías haciendo caras, nuestros bailes improvisados, nuestras platicas en la covacha de la alacena y del pescado que te regalé y que murió. 
Ojalá no te olvides pronto de mi 

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