Suspiros

Hay suspiros que juegan a las escondidas, se ocultan debajo de la cama, en el closet o entre las sabanas arrugadas cada mañana. Luego salen y siguen tus pasos hacia la regadera y mas tarde mientras cepillas tus dientes.

Los suspiros son unas pequeñas cosas que no conocen el sueño o el cansancio. Si se descuidan, mueren. Los suspiros tampoco tienen voz pero se escuchan, no tienen forma pero se sienten, no tienen manos pero te aprietan el estómago, suben por el corazón y finalmente salen por la boca. 

Hay suspiros por la mañana, suspiros por la tarde y suspiros por la noche, los peores, si tenemos que clasificarlos son los que nacen en una noche de insomnio. Hay suspiros que desaparecen en cuanto abandonan nuestros labios, pero hay otros que nos comienzan a rodear, que entran y salen por nuestros ojos, se escurren entre nuestros dedos y despiertan mil suspiros mas. 

Hay suspiros que no lastiman, que no duelen. Estos son esperados entre sonrisas, sorbos de café y humo de cigarro. Nacen de la lluvia y del frío para increíblemente darte calor y secar tu rostro, beben tu café y provocan las sonrisas. 

Hay suspiros que no te roban nada, no te exigen nada y esperan por ti en la noche a que regreses, mientras sobreviven del poco olor que sobrevive en la habitación y de la poca luz que entra por la cortina. 

Hay suspiros que simplemente anidan recuerdos, realidades falsas y sueños, van construyendo una escalera para que subas cada día mas a ese lugar a donde van a parar los suspiros, que es el mismo lugar a donde van los besos y abrazos no dados y el amor no expresado. 

Comentarios

Entradas populares