Última última vez
En un abrazo se resume un capitulo en la historia de un lugar, de una vida.
Pronto habrá un hueco enorme, la cama ya no estará. En el buró ya no estará la lampara, ya no habrá que preocuparse porque mamá se de cuenta que aún hay algo por qué estar despierto a las dos de la mañana y quiera venir a preguntar.
Desaparecerá el cuadro que cuelga y cumple la función de cabecera.
Me llevaré todas las chamarras que pueda, porque aunque a veces todavía lo olvide, sé que las necesitaré porque ya no habrá quien me de su chamarra o me lleve una extra.
El escritorio lleno de cosas inútiles, ropa sucia y almohadas se va conmigo, y aunque siga sin usarlo me pondré a limpiarlo para luchar contra la nostalgia y cuando finalmente ella gane, porque siempre gana, me sentaré a escribir para terminar guardando las cartas en el cajón pequeño.
Me llevo la ropa y con ella desaparecen en esta habitación los montones de ropa sucia, que estoy segura aparecerán a donde quiera que vaya.
Se quedan las grullas de papel, que en cuanto salga, dejaran de moverse con el abrir de la puerta o con el movimiento de las cobijas al subir una y otra vez del piso a la cama.
Me llevo muy poco pero lo suficiente para que se note que no vivo mas aquí.
En un abrazo se despide y se acepta que las cosas no volverán a ser iguales, que dejamos un lugar para no saber cuando volveremos y que con esa acción aceptamos que los recuerdos queden encerrados entre cuatro paredes, aceptamos que cerrando la puerta de aquella habitación no seremos los mismos y que será la última última vez que nos despidamos de esta etapa de la vida.
Pronto habrá un hueco enorme, la cama ya no estará. En el buró ya no estará la lampara, ya no habrá que preocuparse porque mamá se de cuenta que aún hay algo por qué estar despierto a las dos de la mañana y quiera venir a preguntar.
Desaparecerá el cuadro que cuelga y cumple la función de cabecera.
Me llevaré todas las chamarras que pueda, porque aunque a veces todavía lo olvide, sé que las necesitaré porque ya no habrá quien me de su chamarra o me lleve una extra.
El escritorio lleno de cosas inútiles, ropa sucia y almohadas se va conmigo, y aunque siga sin usarlo me pondré a limpiarlo para luchar contra la nostalgia y cuando finalmente ella gane, porque siempre gana, me sentaré a escribir para terminar guardando las cartas en el cajón pequeño.
Me llevo la ropa y con ella desaparecen en esta habitación los montones de ropa sucia, que estoy segura aparecerán a donde quiera que vaya.
Se quedan las grullas de papel, que en cuanto salga, dejaran de moverse con el abrir de la puerta o con el movimiento de las cobijas al subir una y otra vez del piso a la cama.
Me llevo muy poco pero lo suficiente para que se note que no vivo mas aquí.
En un abrazo se despide y se acepta que las cosas no volverán a ser iguales, que dejamos un lugar para no saber cuando volveremos y que con esa acción aceptamos que los recuerdos queden encerrados entre cuatro paredes, aceptamos que cerrando la puerta de aquella habitación no seremos los mismos y que será la última última vez que nos despidamos de esta etapa de la vida.
Comentarios
Publicar un comentario