Capítulo 34

Hacía años tal vez que no subía por las escaleras de la estación Francisco Goitia. Subí escalón por escalón y no pude evitar pensar que por  aquellas escaleras...
Hacía un poco de frío y era de noche, no mucho, pero sí lo suficiente para que no hubiera nadie mas esperando el tren.  Saqué un libro de mi mochila, vi la portada y suspiré, era un libro que había leído un par de años atrás y que ahora que lo volvía a leer tenía mas sentido. Al abrir el libro estaba ahí, era la fotografía de una mujer joven, con una belleza peculiar, mujer que no conozco pero me sirve como separador. Capítulo 34. 
   Llegó el tren y como esperaba estaba casi vacío, a excepción de un señor sentado en el ultimo asiento y una señora en el otro vagón. Me senté al lado de una ventana y volví a abrir el libro. Capítulo 34. 
   No sé en que momento dejé de leer y comencé a pensar, las veces que habría subido a ese mismo tren ¿cómo reconocer que ya había estado en ese tren? Pensar si a caso en ese mismo asiento...
Pensé en el tren, en las historias que tenía en el tren y como siempre, pensé en como sería mi vida en ese momento si un par de cosas hubieran sido diferentes, si hubiera sido un poco mas insistente o si hubiera sido mas cobarde. Sentí que había pasado tanto tiempo hundida en mis pensamientos así que levante la mirada para ver en que estación me encontraba, ¡sólo habían pasado dos estaciones!. Sorprendida volví el rostro al libro. Capítulo 34.
  Justo antes de comenzar a leer de nuevo todo el capítulo cerré el libro y con él mis ojos, quise imaginar que los años no habían pasado y que volvía tres años atrás, quise imaginar que las cosas eran como en ese entonces, pero cuando me di cuenta, de nuevo estaba pensando cuantas veces, en ese tren, en esa estación...
   Me enojé conmigo por no poder controlar mis pensamientos, por no poder concentrarme en el libro y por no poder sentirme completa como años atrás. Habían pasado 5 estaciones más y me encontraba frente al Estadio Azteca, entonces volví a pensar cuantas veces, en ese tren, en esa estación frente al Estadio Azteca... abrí el libro con coraje. Capítulo 34.
   Habían pasado pocos minutos desde que se había cerrado la puerta cuando en mi falta de concentración vi que alguien estaba leyendo frente a mi, levante la vista. Un hombre joven muy parecido a James O'Neill leía frente a mi. Me reí, tal vez en un tono burlón que hizo que él volteara y sonriera, sentí vergüenza de haberme burlado de él, en fin, bajaba en la siguiente estación. Cerré el libro. 
Salí del tren y mientras lo hacía pensé en lo relativo que era siempre el tiempo, en un viaje en tren imagine tres veces mi vida, como hubiera sido si no hubiese dejado mi cobardía a un lado ; como hubiera sido si hubiese tenido un poco mas de insistencia  y como había sido hasta unos meses atrás, tuve tiempo para pensar en todas las veces, que en cada estación, con cada abrir de puertas... Suspiré y me reí de mi, me reí de la pequeña felicidad que me daba el saber que compartimos espacios. Guarde mi libro en la mochila, en el capítulo 34. 
   

Comentarios

Entradas populares