Mar


Con lluvia me siento asfixiada, no hay nada que me tranquilice mas que un abrazo de mi propia sombra. Caminando por la calle, es obvio que la lluvia no parará, el cielo aún es gris y tal parece que no cederá hasta mañana. Existe un hombre, un hombre para el cual escribo todo esto. Un hombre al que en medio de esta lluvia imagino flotando en el mar mas frío y lejano. 
En mi memoria ese hombre siempre tendrá el mismo aspecto, jamás cambiara. Nuestra mayor diferencia, el espacio. Yo estaré siempre en la orilla de aquel mar, con los pies enterrados en la arena y la mirada de quien espera un milagro. Sonriendo un poco porque saber que el viento que lleva las olas a mis pies es el mismo que mueve y recorre cada uno de tus cabellos. En ningún momento voy a dejar de esperar, siempre voy a estar aferrada a la idea de que las olas te traerán de nuevo a mi playa. 
Si tan solo pudiera ver con cuanta ilusión espero cada uno de mis días, si pudiera estar ahí enterrando los pies en la arena junto a mi. 
No entiendo como he llegado a este punto, nadie haría nada así, nunca. 
Dejaría la playa, dejaría mis calles por un solo momento. Él no sabe que estoy aquí, esperando. 

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