De cuando te conocí antes de conocerte
En el mundo, cada segundo, pasan miles de cosas, pero lo que les contaré a continuación es una de esas cosas que pasan, atrapan tu mente por mucho tiempo y nunca puedes explicarla. Llevo pensando en esto meses y sigo sin entender del todo y a pesar de esto, la única explicación que le encuentro es el destino, que nos llama a todo momento. El destino, una voz que nos dicta todo lo que debemos hacer, cada detalle. Hace casi un año, hubo unos días en los que me sentía deprimida, no me sentía yo y tenía problemas con todas las personas que me rodeaban. Vivía en un estado automático, los días me parecían iguales y a mi parecer no valía la pena luchar por nada. Me recosté a pensar en que algún día iba a recordar todos esos momentos tristes y desesperantes al no saber que hacer con mi vida, aquellas ganas de salir corriendo y comenzar a volar. Justo cuando pensaba en cuanto me gustaría salir volando de todo aquello decidí que la mejor manera de recordar todo aquello, mi tristeza, angustia y sobre todo aquellas ganas de ser libre, era dibujándome en la piel un ave, tatuándome un pájaro. Me dormí pensando en el ave que debía tatuarme. Aquella noche soñé que una tarde lluviosa me encontraba una golondrina herida y que al arrodillarme en el piso para levantarla alguien se paraba justo enfrente de mi. Al levantar la vista sólo pude ver unos hermosos ojos azules. Desperté.
Cuando por fin pude recordar mi sueño de inmediato vino a mi mente el cuento del "Principe feliz" de Oscar Wilde y supe que me debía tatuar una golondrina. Aquel cuento que tantas veces había leído cuando era una niña. La golondrina era el ave perfecta, enamorada de aquellos ojos de zafiro.
El día que me tatué recuerdo que soñé de nuevo con aquellos ojos azules, esta vez la golondrina que ya estaba en mi brazo derecho se multiplicaba hasta cobrar vida y salir de mi brazo, volar y entrar en aquellos ojos.
Meses después, poco después de navidad comencé a tener un sueño repetitivo hasta la molestia.
Me encontraba en un campo con personas que en aquel momento eran importantes para mi y tenía un ramo de trigo en la mano. Poco a poco todos se iban y me quedaba ahí sentada, llorando y sintiéndome más sola que nunca, y para desviar mi atención comenzaba a acariciar el trigo, pero cuando volvía a verlo eran mechones de cabello rubio. Me emocionaba tanto que los abrazaba y cuando ma feliz estaba estos se convertían en polvo.
A veces el sueño variaba. Estaba corriendo por el campo de trigo y sentía que en cualquier momento comenzaría a volar, pero me sentía sola y caía en aquel campo. Cuando abría los ojos el piso estaba cubierto por una alfombra de cabello rubio. Sentía que estaba recostada sobre las nubes, que flotaba y de pronto, aquella alfombra se volvía tierra fría.
Creí me estaba volviendo loca. Contaba mi sueño a medias y jamás comentaba los detalles extraños.
Habían ya pasado todos aquellos sueños y justo cuando creía que los había olvidado, pasó.
La vida me hizo ver que te conocí antes de que llegaras a mi vida. Los días en que te conocí eran peores a los que había vivido cuando decidí tatuarme. Cuando mas triste me sentía apareciste tu con un par de zafiros en la mirada un día de lluvia. El día que acaricié aquellos cabellos rubios termine sóla y mas triste que nunca, te marchaste.
Supe de ti antes de conocerte y no supe darme cuenta. Encuentro varias explicaciones, aunque ninguna lógica. Puede que de nuestras manos penda un hilo invisible. Que en mi destino estaba conocerte y estaba tan desesperada por hacerlo que ya te pensaba ó simplemente son una serie de casualidades.
De algo estoy completamente segura, esto no es un sueño, pues ya he contado hasta tres, hasta el cansancio y no consigo despertar.
Comentarios
Publicar un comentario