Pantalón

Sin saber nada de ti, esta noche guardo lo que queda en los bolsillos de mi pantalón, voy metiendo los besos tuyos, esos que de pronto brotaban de tus labios para mi en medio de una sonrisa y me dejaban con la duda de por que habría de merecer algo tan perfecto. 

Voy guardando con mucho cuidado, las tristezas de tu pasado, esas que te hicieron ser tú en el presente, o al menos ese que conocí y que poco a poco me dejaste ir descubriendo, mientras de vez en vez una mueca de enojo aparecía en tu rostro y mis manos te acariciaban como tomando esos rencores del pasado para dejarlos ir como trenes sin destino, quise darle un boleto a la nostalgia y a la tristeza, a los dolores que tuviste, a las cicatrices de tu corazón, a la primera vez que alguien partió de tu vida, a la primera vez que algo te robó la sonrisa y la alegría y el entusiasmo, repartí tantos boletos para asegurar que fuéramos felices juntos. 

Voy guardando los planes que escribí en mi libreta de apuntes, esos planes que olvidábamos cuando algo mas se cruzaba en el camino, y en la esquina te detenías porque se te había ocurrido otra cosa que hacer, tu correteabas los planes mientras yo te correteaba a ti y a tu sonrisa, planeábamos ir a desayunar pero preferías el agua de la regadera fría y yo para no sentirla te abrazaba y me quedaba ahí hasta que decidías que era hora de salir.  Mientras las arrugas de tu sabana sobrevivían un día más, encontrabas mi ausencia en tu cama gritando que te amaba y me lo decías con una sonrisa cuando volvías del baño a las tres de la mañana y tus pies se habían enfriado y mientras estábamos ahí acostados planeábamos para toda la vida, pero toda la vida se olvidó.

Voy guardando en mi pantalón tantas cosas que quizá sea mejor contratar una mudanza, aunque primero debo saber a donde voy, a donde me he de mudar para terminar de salir de tu vida, sin que esta ausencia tuya me grite mas que no estás, que mi casa está vacía, que las ventanas se han cerrado, que tu chamarra ya no está sobre mi restirador, que tus sabanas ya no tienen mi perfume, que ya no hay mas besos que comer de madrugada porque la alacena está vacía, como vacía esta mi vida ahora que ya no estás y tengo llenas las paredes de ti, mi cama que se resiste a soltar el olor de la ultima vez que estuviste acá, el lavabo escurriendo los besos que no te alcancé a dar y los ecos de tu risa siguen despertando a los vecinos, tengo tanto de ti en este espacio vacío que es mi vida tan lejos de ti ahora y mi memoria para colmo funciona mejor, tan bien, que no hago otra cosa mas que recordar todo lo que vivimos juntos. 

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